por Omar Cruz Zavala  de Honduras

Contacto: cruzomarpoe1995@gmail.com


Wendy Acosta, junto a su mar de libros, en algún lugar de su ciudad natal en Honduras

La poesía de Wendy Acosta está quirúrgicamente escrita, sus versos son la anestesia necesaria para quienes deseen cavilar, o simplemente dar un hermoso paseo por las cosas incomprendidas, por las voces que afuera o dentro de nosotros aún nos esperan.

 

La poeta en cada verso reflexiona sobre qué nos queda, qué nos espera, dónde está el camino, nos invita a considerar que puede pasar:

Después de todo

 

Después de todo aún me queda algo;

la defensa de las palabras que escribo,

pues ellas son el oro que ven mis ojos

y el rostro de las ideas que percibo.

 

Este lugar a veces solo y polvoriento

con un resignado y errante olvido.

queda disperso en horas y los dias

el paraíso de las noches que imagino.

 

En la tinta que derrama mil historias

sobre ayeres y mañanas compartidos;

quedan letras que forman un poema

bajo el cielo dilatado en la memoria.

 

Después de todo aún me queda algo;

Una frase que me desnude el alma,

una tarde ilusoria que engendra sueños

en el eco de mi voz que nunca calla.

 


La autora en la sede de un importante medio de comunicación en la ciudad donde reside.

En su obra hay un hecho hermoso y trascendental, y es que siempre va más allá del presente, su poesía va buscando el sendero del mañana, lo que nos espera en el futuro, y para ello, reconoce que hay que tomar:

Decisiones

 

 

No hay porque negar que a veces,

se tiene miedo a lo alto de los sueños

a una noche estrellada,

lo sensibles que somos ante la mirada del mar.

 

A pesar de ello se puede escalar las montañas

enamorarse de los amaneceres,

caminar sin ninguna dirección

en la travesía de los dias.

 

Siendo así somos la mezcla

de las posibilidades,

aprendiendo a jugar con la libertad

de las decisiones que marcan el rumbo de la vida.

 

Tan solo un salto define el rostro de un mañana

una palabra puede ser el puente de un destino

frente a ellas las cosas cotidianas,

son la brújula que dirige a algún camino.

 

Y si nos perdemos, los poemas de Wendy Acosta, nos invitan a reencontrarnos, a buscar en cada milésima de nosostros la esencia que nos hace falta o que hemos perdido. La brújula que nos puede guíar son:

Los versos

 

Hay versos que agonizan en la extraña forma

de encontrar la perfecta armonía lírica,

en el deleite que representa el sabor de la palabra.

 

En el grávido orden que se escriben se lanzan letras

al olvido y con ello los estrechos lazos de lo que hablan;

pues van armando un holograma de lo que es la vida

de los dias y noches, los sueños y la calma.

 

En el sentido del verso van al abismo otras

bellas ideas, perdidas en el firmamento poético del alma

sin guardar rencor de estas manos que soslayan cada letra,

en la posibilidad de crear la magia.

 

Son los versos como barcos que navegan en el mar,

atraviesan el juego de la imaginación,

en busca de un puerto donde poder alcanzar

el sentido de anclarse eternamente.

 


Información de citado

Omar Cruz Zavala, 10/01/2023, Wendy Acosta: una poeta que construyó un muelle ante la mirada atónita del mar…, Blog de Panamá Poético https://panamapoetico.com/blog


Sobre el autor de la nota

Omar Cruz es hondureño por nacimiento, estudiante de la carrera de Periodismo y Antropología, autor del poemario: Hologramas de ayer, hoy y para siempre… (Atea Editorial, 2019) sus artículos y poesía han sido publicados en revistas de México, Argentina, Colombia, Venezuela, Honduras, Guatemala, España, Costa Rica, Panamá, República Dominicana, Perú e Italia. En Septiembre del año 2022 fue finalista en el concurso de cuentos de ciencia ficción, suspenso, misterio y terror convocado por la revista literaria mexicana Inéditos. Su poesía está en antologías de: Honduras, Guatemala, El Salvador, Colombia, Venezuela y México.

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