Poema: 3

Autora: Corina Rueda Borrero

Despierto con cráneos alumbrado el pasillo de la muerte,
hay tumbas con los nombres de mis hijos,
aquellos que tiemblan cada mes
en la sangre que se cuela de mi vientre podrido
y el útero que engaña la piel que aún no me cuelga.

Veo trazos de mí decorando la alcoba,
se confiesan como mi única compañía,
y me ven triste,
degollando luciérnagas que pretenden alumbrar
las maldiciones dejadas a medio camino.

Nunca quise creer en diferencias,
los huesos son marcas de desafío heterogéneo ante la vida.

Vida,
así le dicen a lo que no se ve muerto,
y a esas partes mías que deseo paralizar
para que no crezcan.

¿Y qué es crecer? ¿Qué lo alimenta?

¿Por qué me mienten o me obligan?

Nada hay para brindar a los ancestros.

Hasta aquí ha llegado mi apellido.

–Extraído de Las paredes no acaban (Inédito, Segundo lugar de Premio Municipal de Poesía León A. Soto 2019)–

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