Función social del poeta

Hace cinco mil años existió una suma sacerdotisa que desarrollaba un segundo trabajo para su sociedad: escribía poemas. Enheduanna era la hija del Rey Acad II. En un día normal, visitaba el templo de la luna y administraba a los fieles que llegaban a adorar a la diosa. Por las noches, según nos cuenta con sus escritos, la diosa venía a ella y le decía palabras para que las escribiera y las compartiera. Estas palabras fueron escritas sobre tablas de arcilla y llegaban al pueblo en lenguaje cuneiforme, al final del texto, Enheduanna colocaba su nombre. La humanidad estaba ante los primeros poemas que fueran escritos alguna vez, en manos de una mujer, la primera autora de toda nuestra historia, poeta y sacerdotisa a la vez.


No solo las palabras de Enheduanna causaban fascinación a sus lectores, también su afirmación: eran palabras que la diosa le decía de noche y así tenemos a la primera poetisa de la historia, indicándonos que su inspiración venía de la divinidad. Con el paso del tiempo y los cambios de paradigmas para la interpretación de la realidad, los poetas han trasladado esta inspiración a diferentes sitios, por ejemplo, en la Grecia Clásica, la inspiración para la poesía y para todas las artes, estaba a cargo de las musas, nueve en total, dos de ellas estaban particularmente asociadas a la poesía y le susurraban al poeta todas las palabras que debía escribir. Más adelante, en la Edad Media, la expansión de la idea de un Dios cristiano, le dio a los poetas otra fuente a la cual atribuir el origen de sus palabras. Cuando René Descartes se atrevió a colocar al hombre en el centro de la interpretación de la existencia, a partir del año 1636, los poetas empezaron a considerar otras fuentes para el origen de su poesía: el hombre mismo. Autores contemporáneos han ahondado en este “problema” (como algunos le llaman) de la inspiración, ya que es imposible homologar todas las versiones, tanto las actuales como las pasadas. Al final del asunto, le corresponde a cada poeta sentir de dónde proviene su inspiración (si es que proviene de algún lado) y hacer una interpretación de ello.


Para efectos de este curso introductorio, baste con saber que nuestra comprensión de la poesía y toda su estructura, ha ido cambiando conforme pasa el tiempo, conforme el hombre se replantea su posición en el mundo y en la realidad. Nada nos asegura que más adelante volvamos a plantearnos el problema del origen de la inspiración, cuando estemos ante otra forma de ver y entender nuestro mundo. Así cada escritor tiene el deber de hacer un esfuerzo dentro de sí mismo y obtener su propia interpretación sobre la inspiración.


Los poetas no solamente han sido parte importante de la historia y la literatura: han sido cruciales para el desarrollo de nuestras sociedades. Desde Enheaduanna hasta Homero, desde Dante hasta Rumi, desde Ricardo Miró hasta Javier Alvarado, cada uno de ellos desarrolló un papel para mantener a sus sociedades unidas y para preservar el espíritu humano durante los tiempos difíciles. Desafortunadamente, los poetas no encajamos nunca en la República (perfecta) de Platón por nuestra vocación a la realidad y a la irrealidad, de esta manera corrimos la suerte de la marginalidad desde la antigüedad hasta hoy. El error de Platón fue suponer que la humanidad se podía sustentar solamente en el principio de la razón: dejando de lado nuestra capacidad para soñar, jugar, reír y la totalidad de nuestra imaginación. No puede -ni podrá- existir una República que se construya sobre el hombre y no a partir de él. El fracaso de nuestras sociedades es uno solo: desarrollar una civilización que no considere al hombre, que no tome en cuenta sus capacidades, esperanzas, deseos y pensamientos. Platón quería continuar con el mismo error de antes, desarrollando un sistema social que no tomaba en cuenta al hombre, pero que funcionara en el papel y, curiosamente, en su República, los filósofos debían ser los gobernantes.


Hoy estamos en sociedades que han perdido sus logos -estructuras psicológicas-, donde lo que conocemos como vida se ve amenazado por el sistema social que nosotros mismos estamos implantando. Panamá Poético es una estructura que busca llamar a los poetas para que una vez más cumplamos con nuestro deber social de mantener unida a nuestra sociedad.

Pin It on Pinterest

Comparte esto

Podría ser útil para tus amigos